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APAGA VELAS CON SUS OJOS
¡Basta de hacer cosas con los ojos! Ya hemos visto en su momento al que escribe con los ojos, al que escupe leche por los ojos y ahora otro freak oftalmológico: el que apaga velas con los ojos.
¿Qué le costaba a este muchacho soplar como Dios manda? Ling Chunjiang, de 35 años, natural de Kaifeng, China, descubrió que podía expeler aire por los ojos si se tapaba la nariz. Desde los ocho años de edad el joven practica su patética pericia. Al parecer, esta habilidad tiene algún nexo con el kung-fu, sólo que este redactor es incapaz de comprender cuál.
Otra de las hazañas del joven consiste en aplicarle a las botellas un golpe con la mano de modo tal que el fondo de la misma se desprende sin que se rompa el resto.
De encontrar la solución definitiva para el spam ni hablemos ¿no?.
EL HAMBRE MATÓ EL RÉCORD
Se requirió la labor de 1500 cocineros, más de 900 kilos de carne y un kilómetro y medio de pan para confeccionar el que quizás haya sido el sándwich más grande del mundo. Aunque nunca estaremos seguros.
Los organizadores habían planeado mostrar el emparedado kilométrico en Teherán. Pero cuando empezaron a medirlo la gente empezó a comérselo y lo devoró en minutos impidiendo que el personal del Libro Guiness de los Récords confirmara la hazaña.
SE COMIÓ UNA HAMBURGUESA DE SIETE KILOS
Al parecer, esta hamburguesa es un poco más grande que la que viene en la cajita feliz. Esta delicia es conocida como la "destructora de panzas de cerveza de barril" y es la especialidad del pub "Danny's Beer Barrell" en Clearfield, Pensilvania, Estados Unidos.
Según explicó Sciullo, de 21 años, "a las tres horas de estar dándole la cosa se puso difícil". Al ser consultado acerca de qué lo estimuló a someter a su humanidad a semejante prueba, el joven contestó que "quería saber si podía".
Al haber completado la proeza de eliminar esta montaña de carne, pan, lechuga, mayonesa, queso, pimientos, ketchup y mostaza en menos de cinco horas el devorador se hizo acreedor del premio: 400 dólares, tres camisetas, un certificado y una tremenda "resaca de hamburguesa" según lo llama el dueño del bar.
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